Objetivo del juego
En CATAN: Energías, los jugadores desarrollan sociedades modernas en la isla de Catan mientras producen energía para sostener el crecimiento de sus ciudades. A diferencia del CATAN clásico, aquí no solo debes expandirte y comerciar recursos, también debes decidir entre invertir en plantas de energía renovable o utilizar combustibles fósiles más baratos pero contaminantes.
El objetivo principal es alcanzar 10 puntos de victoria mediante la construcción de pueblos, ciudades, carreteras, desarrollos y plantas energéticas. Sin embargo, existe una condición alternativa: si la contaminación global provoca una catástrofe ambiental antes de que alguien llegue a los 10 puntos, gana el jugador con mayor cantidad de plantas de energía renovable construidas.
Preparación
Se arma el tablero modular de Catan utilizando hexágonos de terreno, números y marcos marítimos, de forma similar al juego clásico. Cada jugador recibe piezas de su color, un tablero personal, marcadores de huella ecológica y recursos iniciales según la colocación de sus primeros asentamientos.
También se prepara la bolsa de discos de evento ambiental, el marcador global de contaminación y las reservas de plantas de energía fósil y renovable. Cada jugador comienza con infraestructura básica y deberá desarrollar su red energética conforme avance la partida.
Cómo jugar
En su turno, un jugador lanza los dados para producir recursos como madera, ladrillo, acero, comida y fibras. Las ciudades también pueden generar ciencia, un recurso especial necesario para desarrollar tecnologías y construir plantas energéticas. Después de recolectar recursos, los jugadores pueden comerciar entre sí o con el banco, construir carreteras, pueblos, ciudades y adquirir cartas de desarrollo.
La principal novedad es el sistema energético. Los jugadores deben construir plantas de energía conectadas a sus asentamientos para producir energía. Las plantas fósiles son más económicas y rápidas de desarrollar, pero aumentan la contaminación global y añaden discos de evento negativos a la bolsa. Las plantas renovables son más costosas, pero ayudan a estabilizar el medio ambiente y pueden generar beneficios sostenibles.
Al inicio de muchos turnos se extraen discos de evento de una bolsa común. Cuando ciertos espacios del tablero ambiental se llenan, se desencadenan eventos que afectan toda la partida: tormentas, contaminación, bloqueos de producción, sequías o recompensas ecológicas. Las decisiones de cada jugador influyen directamente en el estado ambiental global, creando una experiencia cooperativa y competitiva al mismo tiempo.
Además, cada jugador administra su propia huella ecológica. Expandirse rápidamente usando energía contaminante puede acelerar el desarrollo, pero también aumenta el riesgo de desastres ambientales que perjudican a todos los jugadores.
Fin del turno
El turno termina después de realizar todas las acciones deseadas: comercio, construcción, uso de cartas y administración energética. Luego se verifica si deben añadirse discos de evento a la bolsa, actualizar el nivel de contaminación global o activar efectos ambientales pendientes antes de pasar el turno al siguiente jugador.
Fin del juego
La partida normalmente termina cuando un jugador alcanza 10 puntos de victoria durante su turno, convirtiéndose en el ganador de la partida.
Sin embargo, si la contaminación ambiental alcanza niveles críticos y se agotan los discos de evento antes de que alguien llegue a 10 puntos, ocurre una catástrofe ecológica. En ese caso, gana el jugador que haya invertido más en energías renovables y posea la mayor cantidad de plantas limpias construidas, premiando la sostenibilidad sobre el crecimiento descontrolado.


